Final del Camino de Santiago, Finisterre

Hola amigos y bienvenidos un mes más al blog. 

El invierno ya ha llegado y supongo que ahora mismo estaréis leyendo esto envueltos en un par de mantas, bien cerquita del radiador y con un ColaCao en la mano (si no es así, debería serlo). Están siendo unos meses duros pero estoy segura de que cada vez estamos más cerca de pasar página y dejar el Covid, aunque sea, un poco de lado. A pesar de la situación, lamaletadepauli está aquí para haceros viajar (al menos virtualmente) por un rato. Este mes, os traigo una experiencia nueva. 

¿Qué os parece si acabamos el Camino de Santiago? Si nos vamos juntos al fin del mundo. Seguimos soñando, seguimos viajando, seguimos juntos…

EMPEZAMOS

Hace dos años (¡qué rápido pasa el tiempo!) os conté cómo fue la mejor experiencia de mi vida, el Camino de Santiago. Hablamos sobre los motivos por los que embarcarse en esta aventura, sobre las 5 cosas que es necesario saber antes de hacerlo y, como no, sobre la variante espiritual que fue la que escogí hacer yo. Sin embargo, en ese momento, no os hablé sobre la idea de acabar el Camino y esto es justo lo que vengo a hacer hoy. 

Todos conocemos el Camino de Santiago y sabemos más o menos qué es. Pero, no todo el mundo conoce el final de este camino. Madre mía, ya estoy viendo desde aquí un montón cabezas echar humo.

Cuando escogemos hacer el Camino Inglés y llegamos a Santiago, decimos que hemos acabado el camino (después de tantos km y tantas cuestas como para no decirlo). Sin embargo, esto no es del todo cierto. El auténtico final se encuentra en Finisterre o, “el fin del mundo” como la conocen muchos, ya que al verse solo agua se creía que no existía nada más allá. Muchos peregrinos, deciden llegar hasta aquí para poner fin a su aventura y para cumplir con algunas tradiciones que conlleva esta andadura. 

Por ejemplo, algo que se solía hacer era quemar las botas o los tenis con los que se había caminado como señal de “esto se ha acabado”. Digo, solía, porque ahora por motivos medioambientales ya no se pueden quemar. Sin embargo, como sustitución a esto, lo que se puede hacer es tirarlos a un gran contenedor de zapatos malolientes. 

Otra tradición, es recoger la Fisterrana, un documento que pretende imitar la conocida Compostelana.

Y, como no, sacarse la foto en el km 0 o en las rocas con el “fin del mundo” de fondo. 

Pero, para llegar a hacer todas estas cositas primero hay que dejar atrás nada más y nada menos que 87km (aquí es cuando os rendís y dejáis de leer, no es mala idea la verdad). Este Camino, es más corto que cualquiera de las variantes del Camino a Santiago ya que en cualquiera de ello, como mínimo, tienes que haber recorrido 100km mientras que en este son solo 87 (bueno, solo…).

Igual que la otra vez, os voy a dejar un “mapa” con el camino y las etapas a seguir. Por supuesto, hay muchas formas de dividir los km dependiendo del número de días que quieras utilizar, los sitios en los que te apetezca parar o la intensidad que desees llevar. Personalmente, me quedé contenta con la distribución y las paradas que hice ya que no se me hicieron excesivamente largas las etapas y pude disfrutar de muy buenos albergues.  

Algo positivo de empezar en Santiago es que puedes destinar algún día o, al menos, algunas horas a ver un poco la ciudad antes de ponerte a caminar. Yo, que además vivo actualmente aquí, creo que merece mucho la pena hacerlo ya que se trata de un lugar con mucho encanto. Por supuesto, ¡tómatelo con calma! No es buena idea empezar el Camino ya con dolor de pies. 

La primera etapa, Santiago-Negreira, es una de las más cortas y llevaderas. Sin grandes montes y, por tanto, sin grandes cuestas y con un paisaje bastante bonito. Recuerdo especialmente un puente romano (Ponte Maceira), que estaba bastante bien. 

La segunda etapa, Negreira-Mazaricos, ya es algo más larga. Se trata de uno de los tramos más bonitos del Camino, lleno de verde y algún pueblecito con mucho encanto. Quizás, lo más complicado, sea un monte bastante alto y alguna que otra cuesta puntual. Por aquí os dejo estas fotos de Margarita, una chica con mucho rollo que me conquistó desde el minuto 0′.

En este caso, os recomiendo parar en el Albergue Monte Aro. Normalmente, nunca hago publicidad de ningún hotel ni nada por el estilo pero, en este caso, es necesario. Se trata de un lugar muy acogedor con una comida riquísima. Aunque, lo mejor es el personal. La dueña es híper amable y tiene una capacidad increíble para hacerte sentir como en casa. Así que, si buscáis parar por aquí, es lo recomiendo.

Mazaricos-Cee, tercera etapa, es intensa pero muy muy bonita. Fue la parte que más me costó, por el cansancio acumulado y la cantidad de cuestas que hay. Sobre todo, recuerdo una al final que, a pesar de ser cuesta abajo, era bastante empinada y resbaladiza (de 10, caímos 6 o 7). Sin embargo, el paisaje merece mucho la pena y este tipo de incidentes luego se convierten en recuerdos graciosos. 

Por último, la gran llegada a Finisterre es corta y muy llevadera. Entre la ilusión por llegar y que ya sabes que queda poco, todo se hace más fácil. Mi consejo, es que paréis en un albergue a dejar las cosas antes de subir al faro ya así puedes pasar un buen rato en la cima sin tener que preocuparte por la mochila y o por la disponibilidad de camas en los albergues.

Un resumen algo rápido para que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar y os animéis a hacerlo. Dicen que las primeras veces son siempre insuperables pero, os prometo, que se disfruta igual que el primero o incluso más. No es la misma sensación, pero eres mucho más consciente de que el tiempo pasa volando y de que hay que aprovechar cada paso así que lo vives aún más. Y, si lo haces con el mismo grupo, es todavía mejor porque te permite recordar anécdotas e incluir otras nuevas. 

Esto es todo. Tenía muchas ganas de que llegara ya el momento de compartir con vosotros esta aventura y de volver a ver fotos que me trasladan de lleno a días que recuerdo con un cariño enorme. Espero que os haya gustado y que, si el Camino de Santiago lo disfrutasteis, os apuntéis a este de cabeza. Nos vemos el mes que viene con mucho más. Os deseo unas felices fiestas llenas “sentidiño” y diversión, a pesar de las circunstancias. 

Un abrazo enmascarado y cargado de gel hidroalcoholico

Esta blog está escrito y administrado por Pauli González Díaz

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2 comentarios en “Final del Camino de Santiago, Finisterre

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