Lo mejor de Budapest (II)

Hola amigos y bienvenidos un mes más a lamaletadepauli.com.

No me puedo creer que ya estemos en… ¡Septiembre!. El verano se ha pasado volando. Bueno, volando literalmente no. Más bien, suspirando que por fin llegara un poco la calma para viajar. Y al final, parece que no, que definitivamente este verano no podrá ser. Sin embargo, no hay que perder las ganas ni el “sentidiño”, VOLVEREMOS. 

Reflexiones, penas y esperanzas a un lado porque en el post de este mes seguiremos recorriendo Budapest que, como ya descubrimos el mes pasado, tiene mucho que ofrecernos. 

Hoy nos vamos a mover básicamente por el centro de la ciudad. Además visitaremos lugares totalmente sorprendentes para nosotros, aunque muy típicos en cambio para la gente que vive allí.  

¿EMPEZAMOS YA O QUÉ?

Nuestra primera parada viene pisando fuerte. Se trata del Mercado Central. Este es un lugar perfecto para conocer de primera mano el ambiente que se respira en la ciudad, ya que es un sitio muy frecuentado por gente nativa. Aunque, también es ideal para conocer gente de fuera, ya que aquí paran casi todos los viajeros que escogen como destino Budapest. 

Por fuera, ya llama la atención. A parte de ser colosalmente grande, tiene una fachada muy bonita y tradicional. Algo que me llamó mucho la atención es que, si no sabes muy bien qué es, podrías pensar que se trata de una estación de tren. Incluso del interior, podrías pensar lo mismo. Está dividido en dos plantas aunque la mejor, al menos para mí, es la segunda. En ella podrás encontrar todo tipo de puestos de souvenirs (ya sabéis que ese es mi mundo). La otra, representa el mercado de toda la vida al que la gente va a comprar comida y especias. 

Puntuación: 4 de 5.

Abandonamos el mercado para irnos a la Plaza de los Héroes. Esta plaza es considerada la más importante de la ciudad y es que las estatuas (los héroes), son los fundadores de Budapest. Además, es un lugar bastante bonito para sentarte un rato y hacer un pequeño descanso. 

Una de las cosas que más me llamó la atención de este sitio, fue su historia. Resulta que durante la Segunda Guerra Mundial, fue bombardeado y tres de las estatuas tuvieron que ser reconstruidas por completo (las guerras, que nunca tienen nada bueno). 

Puntuación: 3 de 5.

Pasando la plaza, llegamos al parque municipal o parque Városliget. Dicen que este es el lugar favorito de los niños, aunque yo diría que también es el favorito de los más mayores. Aquí, a parte de muchas hectáreas verdes para disfrutar de aire puro, encontramos otros sitios de interés como: un zoo, un pequeño parque de atracciones, un balneario o un castillo. 

El castillo, tiene un nombre muy húngaro, Vajdahunyad (¡ya le vale!). Una curiosidad, es que en un principio fue construido de madera, aunque ahora ya es auténtico y típico castillo de piedra. 

Lo mejor es la entrada, una puerta enorme que te hace pensar que estás a punto de colarte en un cuento de príncipes, princesas y dragones (o en Juego de Tronos, que es más de nuestro estilo). Dentro, no hay demasiado, un museo de agricultura y una pequeña iglesia. Del museo, no puedo decir grandes cosas ya que no entré. De la iglesia, puedo decir que es pequeñita pero acogedora y que en ella encontrarás a todas horas un grupito de coro listo para cantarte alguna obra religiosa y húngara (una combinación curiosa).  

Teniendo tiempo, no dudaría en dar una vuelta por aquí. 

Puntuación: 2 de 5.

En cuanto al balneario, se trata del Balneario Széchenyi, uno de los más grande toda Europa con 15 piscinas (3 exteriores y 12 interiores algo más pequeñas). 

Este es uno de esos sitios de los que te hablaba antes, típicos para ellos pero innovadores para nosotros. Y es que, aquí en Budapest, los balnearios son un básico por lo que están por todas partes. Sin embargo, este es uno de los mejor valorados por su limpieza, gran tamaño y precio (los precios os los dejo por abajo, como de costumbre). Además, el edificio en sí es súper bonito tanto dentro como fuera y la gente juega a hacer remolinos en las piscinas y cosas por el estilo (es bastante gracioso ver a las abuelillas salir de ahí agarrándose las unas a las otras). 

Desde luego, si os pasáis por aquí, no podéis prescindir de visitar uno de estos. Es una experiencia única estar a las 9 de la noche metido en una piscina a 38ºC, mientras fuera la gente se está helando de frío. Mejor experiencia aún, es salir de la piscina y correr a las duchas de dentro, son 20 segundos para el recuerdo. 

Puntuación: 4 de 5.

Ahora, nos vamos a la Basílica de San Esteban, la iglesia más grande de la ciudad. Tan grande, que puede albergar hasta 8500 personas dentro (sí, yo también aluciné al descubrirlo). Por fuera, es bastante imponente aunque sencilla. Algo totalmente opuesto a lo que encontrarás en su interior, con mucha ornamentación y colorido.

Además, subiendo a sus torres, podrás disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad.

Puntuación: 4 de 5.

Por último, cambiamos totalmente nuestra ruta para visitar la Sinagoga Judía. Recuerdo que, cuando estuve mirando sitios antes de viajar, me sorprendió leer que esta era la segunda más grande del mundo. Sin embargo, una vez allí, entendí la afirmación (es enorme). Por fuera, es bonita, pero por dentro… creo que pocas veces he visto algo tan impresionante. Hay tantas luces, tantos colores y tanto dorado que parece que estás entrando en el mismísimo cielo. Además es interesante ver cómo los hombres deben llevar el kipá (esa especie de gorro que llevan en la cabeza) y las mujeres deben ir con las rodillas y los hombros tapados. 

No solo las iglesias, los lugares de culto en general, siempre me han llamado mucho la atención. Te dan la oportunidad de conocer y comprender un poco más la forma que tiene la gente creyente de vivir y de ver las cosas, cada uno dentro de su religión y sus propias experiencias. 

Además del templo, fuera hay un cementerio y un Árbol de la vida. El cementerio también es algo que me llamó bastante la atención. En España, como en otros muchos países, tenemos la costumbre de llevar flores a nuestro seres queridos. Sin embargo, los judíos colocan piedras. Podríamos decir que son gestos equivalentes. Por lo que he leído, para ellos las piedras simbolizan la eternidad ya que persisten a lo largo del tiempo. 

El Árbol de la vida, es en cambio un monumento que sirve para recordar a los judíos asesinados durante el Holocausto. En cada hoja de este árbol, se encuentra el nombre de una de las 400 000 personas que perdió la vida por pertenecer a esta religión. Una forma preciosa de homenajear a todos ellos.

Puntuación: 5 de 5.

Y hasta aquí por hoy. Espero que os haya gustado y hayáis aprendido tantas cosas como yo aprendí en su momento. Para mí, este post representa lo bonito que es viajar y la de cosas que aprendes haciéndolo (de esas que no vienen en los libros). También espero que tanto vosotros, como vuestros seres queridos estéis bien y que ya quede menos para poder viajar de nuevo. Nos vemos el mes que viene con mucho más, mientras, no olvidéis que…

¡Volveremos!

Aquí te dejo una guía rápida, con un mapa para ayudarte a organizar de forma más fácil tu viaje. Puedes descargarla y llevarla en tu móvil.

LUGARHORARIOPRECIO
MercadoDe martes a viernes: de 6:00 a 18:00 horas.
Lunes: de 6:00 a 17:00 horas.
Sábados: de 6:00 a 15:00 horas.
Domingos cerrado.
Gratuito
CastilloAbierto 24hGratuito
BalnearioTodos los días de 6:00 a 22:00 horasTodos los precios en la imagen de arriba
Basílica San Esteban De lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas
Sábados de 9:00 a 13:00 horas
Domingos de 13:00 a 17:00 horas
Basílica: entrada gratuita
Cúpula: 500 Ft (1,40 €)
Tesoro: 400 Ft (1,20 €)
SinagogaDesde junio hasta octubre: de 10:00 a 19:30 horas (viernes hasta las 16:30)
Desde noviembre hasta febrero: de 10:00 a 15:30 horas (viernes hasta las 13:30)
Desde marzo hasta mayo: de 10:00 a 17:30 horas (viernes hasta 15:30)
Sábados: cerrado
Adultos: 3.000 Ft (8,70 €)
Estudiantes: 2.000 Ft (5,80 €)
Niños de 6 a 16 años: 800 Ft (2,30 €)
Menores de 6 años: entrada gratuita

Esta blog está escrito y administrado por Pauli González Díaz

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4 comentarios en “Lo mejor de Budapest (II)

  1. Buah, si te digo que hace como 15 años que estuve en Budapest… un viaje con amigos tipo interrail pero a lo cutre jaja! Me has hecho recordar un montón de sitios, como el balneario. Me suena que había una piscina que tenía un remolino, ¿puede ser?
    Este verano ha sido para recuperar fuerzas, seguro! Los viajes siguen esperando ahí fuera! 🙂

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