Visita al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau

¡Hola amigos y bienvenidos a La Maleta de Pauli!

Quería acabar el año con un post especial. En estos meses he tenido la oportunidad de visitar Auschwitz, el mayor centro de concentración del régimen nazi. Llevaba bastante tiempo queriendo ir, aunque me daba bastante impresión hacerlo. Lo cierto es que lo que vi allí me sobrecogió, mucho más de lo que pensaba.

Por ello, hoy lo comparto con vosotros. Porque creo que todo el mundo debería ir a verlo una vez en la vida, porque todas las vidas que se perdieron dentro de esos muros no deberían caer en el olvido nunca y porque:

EMPEZAMOS

A escasos 70 kilómetros de Cracovia los nazis construyeron el principal centro de exterminio de la historia. Aquí, en Auschwitz, murieron asesinadas más de un millón de personas en el transcurso de poco más de cuatro años, entre 1940 y 1945.

En la actualidad, es posible visitar dos de los tres campos que llegó a haber en su momento, Auschwitz I (campo de concentración original) y Auschwitz II o Birkenau (construido posteriormente como campo de exterminio).

Auschwitz I fue construido en 1940. El objetivo es que este sirviera para albergar a los prisioneros polacos que ya no cabían en las cárceles. Los primeros en llegar fueron ellos, pero en seguida les siguieron miembros de la resistencia, intelectuales, homosexuales, gitanos y, sobre todo, judíos.

En un primer momento, todo el mundo llegaba engañado. Se les vendía que se marchaban a un lugar mejor, con llamativos puestos de trabajo. La realidad luego era otra.

Se montaban en vagones de carga de ganado con sus pertenencias más valiosas y al llegar al campo eran separados: los aptos para trabajar lo hacían hasta su muerte y los no aptos eran asesinados.

En la puerta la inscripción “Arbeit macht frei” (el trabajo hace libre) hacía pensar a los recién llegados que algún día saldrían, pero no era así. A lo largo del museo se puede ver las condiciones en las que vivían los habitantes de Auschwitz, además de los castigos inhumanos a los que eran sometidos.

Auschwitz II o Birkenau fue el segundo campo, construido en 1941. A tan sólo 3 kilómetros del campo principal es el que la mayor parte de la gente conoce y en el que se llevó a cabo la “solución final”, en la que se trató de aniquilar a toda la población judía en cámaras de exterminio.

Aquí no se trabajaba, aquí se asesinaba dentro de cámaras de gas a los prisioneros que se encontraban en las diferentes secciones delimitadas con alambres de púas y verjas electrificadas.

En total se construyeron 5 cámaras con capacidad para 2.500 personas.

Primeramente, sólo se enviaron hombres a este segundos campo. En 1942, ya se empezaron a trasladar a mujeres que, o bien iban directas a las cámaras de gas, o sino eran sometidas a crueles experimentos de esterilización.

Además de Auschwitz I y II, se construyeron otros subcampos. El más conocido fue Auschwitz III – Monowitz, aunque estos no están abiertos a los visitantes.

El final de Auschwitz llegó en 1945, cuando el ejército ruso estaba tan cerca de Polonia que los nazis decidieron evacuar los campos. El 27 de enero de 1945 fueron liberados los prisioneros que quedaban, aunque muchos de ellos murieron debido a las terribles condiciones en las que se encontraban.

Lo cierto es que se ha escrito mucho sobre las atrocidades que se produjeron entre estos muros, pero la visita a te hace revivirlas. Es un recorrido duro e impactante, pues los guías hablan sin tapujos de todo lo sucedido en el interior de Auschwitz. Sin embargo, es una visita muy necesaria.

LUGARHORARIOPRECIO
Campo de concentración Auschwitz-BirkenauTodos los días de 7:30 a 14:00-19:00 horas (en función de la época del año)Entrada con guía en español: 90 zł (19,40 €)
Excursión al campo desde Cracovia: 175 zł (37,60 €)
Entrada al campo sin guía: Gratuito

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2 comentarios en “Visita al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau

  1. Wow, menuda entrada. Yo también tuve la suerte de visitar Auschwitz. Fuimos un grupo de amigos, no cogimos guía, fuimos por entrada libre. Pero aún recuerdo la sensación de recorrer el campo y visitarlo en silencio… Como dices al principio, debería ser una visita obligada.

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