¡Hola a todos y bienvenidos un año más a vuestra casa!
Empieza el 2024, y yo no puedo sentirme más orgullosa de que empiece a vuestro lado una vez más. El primer año nuevo juntos fue en 2017, lo que quiere decir que seguimos aquí ocho años y una pandemia mundial más más tarde. ¡Gracias!
Dejando a un lado la emoción, vamos a hablar del post de este (que aquí lo que nos gusta es viajar). El mes pasado acabamos el año por todo lo alto con una visita a Auschwitz, el mayor campo de concentración nazi de la historia. Hoy, seguimos recorriendo Polonia, aunque en esta caso nos movemos a la capital, a Varsovia.
EMPEZAMOS
Varsovia, capital de Polonia, es una ciudad que encarna la resiliencia y la superación de todo un país. Situada en el corazón de Europa, su cultura, modernidad e historia cautivan a quienes la visitan. Sus habitantes han vivido épocas de esplender, pero también de mucho sufrimiento que van desde la grandeza de los Jagellones hasta la Segunda Guerra Mundial.
En la actualidad, Varsovia es un lugar moderno y dinámico. Han conseguido levantarse de sus cenizas para conservar sus calles adoquinadas y su casco antiguo, pero también para crear grandes rascacielos y contemporáneos edificios.
Lo cierto es que se trata de una ciudad muy completa, donde se honra la memoria y la valentía de quienes lucharon por la libertad durante la ocupación nazi, mientras se mira hacia el futuro con optimismo.
A diferencia de Cracovia, Varsovia es un sitio relativamente grande donde muchas veces es necesario el uso del transporte público y donde, en un par de días, se puede aprender muchísimo.
Estos son algunos de los lugares que no te puedes perder:
Plaza del Mercado, la mejor representación de la historia de la ciudad
La Plaza del Mercado de la Ciudad Antigua es una de las representaciones más fieles de la historia de Varsovia. Su casitas de colores y la sirena guerrera que se encuentra en el centro de la plaza simbolizan todo lo vivido durante la Segunda Guerra Mundial.

Originariamente fue lugar de encuentro, de venta y de celebración de actos públicos. Más tarde, la plaza sufrió graves incendios y acabó siendo arrasada por los nazis durante la guerra. Tan sólo tres de esas casas de colores son originales.
Pese a la terrible historia que guardo en su memoria la plaza, se trata del epicentro y de la zona con más ambiente de la capital. Los bares, tiendas de recuerdos y músicos callejeros la llenan de vida.

La sirena, por la que supongo os estaréis preguntando, se ha convertido con el tiempo en el símbolo de Varsovia como consecuencia de una leyenda que tiene casi tantos años como la propia ciudad.
Esta cuenta como dos hermanas sirenas con ganas de conocer mundo llegaron desde océano Atlántico hasta el mar Báltico nadando. Una, se quedó en Copenhague, mientras la otra siguió su camino hasta Varsovia. Ya en la capital, fue capturada por un mercader, hasta que un pescador la rescató al enamorarse de su llanto.

Desde ese momento, la sirena prometió defender Varsovia con su escudo y su espada. Del pescador (War) y de la sirena (Szawa) nació Warszawa, el nombre de la ciudad en polaco.
Barbacana, el punto de encuentro en la Ciudad Vieja y la nueva
Esta es la puerta que comunica ambas partes de la ciudad. Un bastión defensivo que formó parte de la muralla que rodeó la capital polaca durante la Segunda Guerra Mundial, cuando sufrió innumerables ataques. Desde esta torre no sólo se vigilaba, sino que también se daba entrada y salida al centro histórico.

Durante al guerra, la Barbacana fue totalmente destruida por los bombarderos alemanes. Años después, esta fue reconstruida haciendo uso de los ladrillos recuperados entre los escombros.


Hoy en día esta especie de castillo cumple con la función de dar la bienvenida a ambas partes de la ciudad, haciendo honor al mismo tiempo a todo lo sucedido durante esta época negra de la historia de Varsovia.
Pequeño insurgente
Situado en uno de los laterales de la Barbacana, el pequeño insurgente es una estatua que muestra a un niño pequeño portando un casco y una metralleta. Fue diseñada por Jerzy Jarnuszkiewicz en 1946, aunque no se inauguró hasta el 1 de octubre de 1983.
Según dicen, la figura hace honor a Antek, un chico asesinado a los trece años de edad en agosto de 1944. Una de las cosas más llamativas es la marca del material portado por el niño, ya que es de procedencia alemana. Este es así porque la mayor parte del equipo de resistencia de los polacos era capturado de los nazis.

Antek simboliza a todos los que quedaron atrapados bajo las ruinas de la ciudad durante el levantamiento contra los alemanes de 1944.
Catedral de San Juan, la más antigua de Varsovia
Destruida por los nazis durante los bombardeos, la Catedral de San Juan es una de las más llamativas de la ciudad, además de la más antigua de toda la capital pues fue construida en el siglo XVI.

Considerada Patrimonio de la Humanidad, ha sido testigo de múltiples ceremonias de coronación de monarcas polacos, ha albergado auténticas reliquias de la Corona y ha sepultado importantes personajes de la historia nacional.

Exteriormente se trata de un templo bastante curioso, pues su fachada no se parece al resto de iglesias de la época. Por dentro, la gran cantidad de luz que entra por las vidrieras y la armonía del ladrillo y el blanco de las pareces convierten la Catedral es un lugar precioso.


Además de recomendaros la visita, os recomiendo que paréis a comer en un restaurante de comida tradicional polaca que se encuentra justo en frente. Se llama Zapiecek y tiene los mejores pierogis y el mejor zurek, que es un tipo de sopa, de toda la ciudad.


Castillo Real, con cuadros de Rembrandt
Situado en una de las plazas más bonita de la Ciudad Vieja, el Castillo Real es un alberga grandes obras de arte de autores como Rambrandt o Canaletto. Fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial (como veis la ciudad al completo quedó destruida por los alemanes durante la guerra), y posteriormente se reconstruyó.

Fue construido durante el reinado de Segismundo III, cuando Varsovia se convirtió en la capital de Polonia y el monarca decidió que necesitaba un gran castillo barroco que sirviera como residencia real.


Tras ser totalmente devastado, volvió a abrir sus puertas en 1984, por lo que supone un símbolo de la independencia del país. En la actualidad, las principales estancias que se pueden visitar son:
- La Sala de Audiencias, donde trabajan los senadores
- La Capilla, donde se encuentra el corazón de Tadeusz Kosciusko, un ingeniero y líder militar polaco considerado héroe nacional por ser uno de los generales más brillantes de todos los tiempos.
- La Sala de Mármol, parte más antigua del castillo
- El Salón de Asambleas, donde se celebraban los banquetes
- La Sala del Trono
- La Cámara del Consejo
Columna de Segismundo, uno de los monumentos más visitados de la ciudad
La Plaza del Castillo, donde se encuentra también el Castillo Real, es uno de los lugares más visitados por los turistas. Por ello, la Columna de Segismundo es uno de los sitios más fotografiados por los viajeros.
Eregida en 1644 por Vadislao IV, su objetivo fue honrar a Segismundo III, su padre y rey que consiguió trasladar la capital a Varsovia. Augustyn Locci fue quien se encargó de diseñar esta Columna, mientras que Constantino Tencalla fue el arquitecto que materializó esta idea.

En septiembre de 1944, coincidiendo con el histórico Alzamiento de Varsovia, este monumento quedó destruido por las tropas nazis. No fue hasta cinco años después, cuando fue reconstruida. A pesar de que se intentó mantener el monumento original, la columna fue trasladada 6 metros al nordeste del punto inicial.
Y esto sería todo por hoy. Espero que este recorrido por la Zona Vieja de Varsovia os haya hecho haceros una idea de qué os vais a encontrar por aquí en vuestra visita. El mes que viene seguiremos descubriéndola y viajando juntos.
¡Nos vemos!
| LUGAR | HORARIO | PRECIO |
| Plaza del Mercado | 24h | Gratuito |
| Barbacana | 24h | Gratuito |
| Pequeño insurgente | 24h | Gratuito |
| Catedral de San Juan | De lunes a sábados: de 10:00 a 17:00 horas. Domingos: de 15:00 a 17:00 horas. | Entrada general: 5 zł (1,10 €) Estudiantes y mayores de 65 años: 3 zł (0,70 €) |
| Castillo Real | Todos los días: de 10:00 a 18:00 horas. Viernes: de 10:00 a 20:00 horas. Lunes: cerrado. | Entrada general: 30 zł (6,50 €) Entrada reducida: 20 zł (4,30 €) Menores de 16 años: 1 zł (0,20 €) Miércoles: entrada gratuita. |
| Columna de Segismundo | 24h | Gratuito |
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