Bomba atómica de HIROSHIMA: qué ver en Hiroshima 79 años después

“Viajar no siempre es bonito. No siempre es cómodo. A veces duele, a veces te rompe el corazón. Pero está bien. Viajar te cambia, debe cambiarte. Deja huella en tu memoria, en tu inconsciente, en tu corazón y tu cuerpo. Siempre te llevas algo contigo. Y ojalá dejes tú algo bueno también.”

Esta cita la encontré un día en la pared de un hostel. Me gustó y decidí sacarle una foto para recordarla siempre. Cuando un tiempo después visité Hiroshima lo primero que se me pasó por la cabeza fue esta imagen.

Hiroshima es uno de los lugares más impactantes que he visitado nunca. Su historia, muy presente todavía en el día a día de los japoneses, ha dejado una huella imborrable en la ciudad. El lugar sirve, en la actualidad, como prueba de que la guerra nunca es la solución, que en la guerra perdemos todos, siempre.

¿Qué pasó en Hiroshima?

El 6 de agosto de 1945 una bomba atómica arrasó Hiroshima, una localidad situada al oeste de Japón. Fue el primer ataque nuclear de la historia y supuso la rendición del país y el final de la Segunda Guerra Mundial.

Aparte del conflicto entre aliados y fascistas en Europa, había otra gran frente en la zona del Pacífico. Japón, que había sido aliado en la Primera Guerra Mundial, se veía ahora perjudicado por las maniobras de los americanos en el sureste de Asia. Así que decidieron invadir Indochina para ganar territorio.

La respuesta de Estados Unidos fue imponer un bloqueo comercial, que desembocó en el ataque japonés a la base militar norteamericana de Pearl Harbour, con miles de víctimas y la declaración de guerra entre estos dos países. Tras la toma de Berlín y la rendición de los nazis en mayo de 1945 la resolución de la Gran Guerra se centró en este frente en el Pacífico.

Hiroshima antes de la caída de la bomba atómica

Desde mucho antes, en 1939, el gobierno norteamericano había puesto en marcha un proyecto llamado “Manhattan”. Este empezó gracias al consejo del físico Albert Einstein de usar la fuerza energética del uranio y el plutonio para fabricar una bomba nuclear. El resultaron fueron los dos primeros modelos de bomba atómica “Little boy” y “fat man”.

La elección de Hiroshima fue muy pensada. Era un importante centro militar e industrial, además de un gran puerto y núcleo civil que nunca antes había sido dañado. Se quería provocar el mayor daño posible a los japoneses para forzar su rendición.

Se esperó al 6 de agosto, que el clima estaba despejado y sin nubes. El piloto bautizó al bombardero con el nombre de su madre, Enola Gay.

Los radares japoneses detectaron su presencia a las 8 de la mañana y emitieron una alerta por la radio, pero muchos habitantes no hicieron caso. A las 8:15 “Little boy” fue lanzado y al instante se creó una enorme bola de fuego.

El 69% de los edificios de Hiroshima fueron destruidos y cerca del 30% de la población murió instantáneamente. Otras 70.000 personas quedaron heridas y sin asistencia, pues mucho personal sanitario murió o resultó herido también.

Algunas de las cosas que gritaban las víctimas

El piloto del avión Paul Tibbets logró sobrevivir, de hecho murió en 2007 con 97 años. De las víctimas no se encontraron ni rastros, pues el bombardeo solo dejó cenizas.

Se estima que hasta 1950 más de 200.000 personas murieron, muchos por culpa del cáncer, la leucemia y otras enfermedades ocasionadas por la radiación.

Hiroshima tras la caída de la bomba atómica

Este ataque no fue suficiente para que Japón se rindiera, por lo que tres días más tarde, la mañana del 9 de agosto de 1945 el ejército estadounidense hizo explosionar “fat man” sobre la ciudad de Nagasaki, causando una destrucción similar a la de Hiroshima. El 2 de septiembre de 1945 Japón firmó la paz.

Los bombardeados sufrieron un estigma de por vida, pues además de las enfermedades que se derivados del ataque fueron rechazados por la sociedad llegando a negárseles el trabajo.

Superviviente bomba atómica

Truman, que decidió lanzar las bombas defendió que esta era la única forma de acabar con la guerra. Estados Unidos nunca pidió perdón.

4 lugares que no te puedes perder en Hiroshima

Si bien es verdad que existen lugares muy bonitos en la ciudad que nada tienen que ver con la bomba, como el Castillo de Hiroshima, el jardín de Shukkeien o Miyajima, los monumentos más importantes son los que están relacionados con este hecho histórico que ha marcado la zona. En concreto, podemos destacar cuatro:

Monumento de la Paz o Cúpula de la Bomba

El Monumento de la Paz de Hiroshima, también conocido como la Cúpula de la Bomba Atómica, es un emblemático recordatorio del devastador impacto de la bomba atómica. Originalmente construido en 1915 como el Salón de Exhibiciones Comerciales de la Prefectura de Hiroshima, fue uno de los pocos edificios cercanos al epicentro que permaneció parcialmente en pie.

Actualmente se considera un símbolo de la tragedia y la resiliencia de la ciudad. En 1996, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, destacando su importancia como un llamamiento a la paz y al desarme nuclear.

Puente Aioi

Este icónico puente en forma de «T» jugó un trágico papel en la historia de la ciudad. Construido en 1932, conectaba importantes áreas comerciales y residenciales. Por ellos, los norteamericanos fijaron en él el punto exacto donde debía caer la bomba.  

Finalmente, las condiciones meteorológicas de ese día hicieron que esta cayera unos metros alejada, aunque el puente sufrió igualmente graves daños por la explosión.

Parque Memorial de la Paz

El Parque Memorial de la Paz de Hiroshima es un gran espacio verde que conmemora a las víctimas del ataque nuclear, promoviendo la paz. Está ubicado en el corazón de la ciudad, en lo que fue el área más afectada por la explosión y cuenta con varios monumentos.

Llama de la Paz

Entre los más emblemáticos se encuentra la Llama de la Paz, que no dejará de arder hasta que el mundo logre acabar con las armas nucleares.

Cenotafio Memorial

Muy cerca de esta, está el Cenotafio Memorial, una estructura en forma de arco que guarda los nombres de las víctimas. Su diseño simboliza refugio y protección.

Monumento a la Paz de los Niños

También sobresale el Monumento a la Paz de los Niños, inspirado por Sadako Sasaki. Esta fue una niña que murió de una leucemia causada por la radiación. Dicen que, ya enferma, esta decidió fabricar 1.000 grullas de papel para luchar por su curación, pues una leyenda decía que esto permitía pedir un deseo.

Nadie sabe si lo logró, pero lo que sí hizo fue crear una cadena por la que niños de todos los colegios del país fabrican sus propias grullas y las llevan hasta los pies de este monumento para pedir la paz.

Museo Memorial de la Paz

El Museo Memorial de la Paz ofrece un conmovedor recorrido a lo largo de las historia de Hiroshima, dedicando la mayor parte del museo a ese fatídico 6 de agosto de 1945 y a las consecuencias que este tuvo para la región y para sus habitantes.

Posiblemente uno de los museos más impresionante en los que he estado nunca. Lo bien explicado que está todo, la cantidad de imágenes y videos que retratan lo sucedido y la iluminación y el silencio sepulcral de cada una de las salas convierten la visita en una experiencia realmente impactante y aleccionadora.

Honkawa Elementary School

Por último, la Honkawa Elementary School, es un lugar profundamente ligado a la historia de la ciudad y al impacto de la bomba atómica. La escuela, situada a menos de 500 metros del epicentro de la explosión, fue una de las primeras en experimentar los devastadores efectos del ataque.

Ese día, la mayoría de los estudiantes y maestros presentes fallecieron instantáneamente debido a la onda expansiva y el intenso calor. En los días posteriores, este sirvió además como lugar de encuentro para decenes de familias y como “hospital de campaña” improvisado para todos los afectados.

Hoy en día este edificio histórico de la escuela alberga un espacio dedicado a recordar a las víctimas y educar a las futuras generaciones sobre los horrores de la guerra. Si bien no es un lugar demasiado conocido, su visita merece realmente la pena.

¿Cómo es Hiroshima en la actualidad?

La bomba atómica arrasó Hiroshima en agosto de 1945. Las obras para la reconstrucción de la ciudad acabaron en 1972, casi 30 años después. 

El pueblo japonés no olvida. Decenas de víctimas trabajan como voluntarias a diario para preservar la memoria de todos los fallecidos y para luchar por la prohibición de las armas nucleares desde entonces. Lo más impactante, descubrir que no lo hacen desde el rencor o la pena…

Hiroshima no es una ciudad triste. En la actualidad se trata de una de las urbes más importantes y modernas de Japón. Sus enormes parques y áreas comerciales la convierten en una gran metrópolis, que vive con pasión el deporte y que cuenta con zonas tremendamente turísticas como el Castillo de Hiroshima o el jardín de Shukkeien.

A una hora escasa en tranvía y luego en ferry, Miyajima, una isla ubicada dentro de la Bahía de Hiroshima, añade aún más encanto a la zona. Sus templos, playas y las familias de ciervos que campan a sus anchas por las calles retratan la alegría con la que se vive en todo el territorio.

Eso sí, no olvidando nunca lo vivido y abriendo de par en par las puertas al turismo local y extranjero con un solo objetivo: que no haya más Hiroshimas.

LUGARHORARIOPRECIO
Museo Memorial de la PazMarzo-julio de 7:30 a 19:00 horas
Agosto de 7:30 a 20:00 horas (el 5 y 6 de agosto hasta las 21:00)
Septiembre-noviembre de 7:30 a 19:00 horas
Diciembre-febrero de 7:30 a 18:00 horas
Adultos (universitarios en adelante): 1, 25 €
Estudiantes de bachillerato: 0,65 €
Estudiantes de secundaria y menores: gratis
Honkawa Elementary SchoolTodos los días de 9:00 a 17:00 horasGratuito
Castillo de HiroshimaTodos los días de 9:00 a 18:00 horasTodos los usuarios: 2.90€
Jardín de ShukkeienTodos los días de 9:00a 18:00 horas
De octubre a marzo de 9:00 a 17:00 horas
Todos los usuarios: 1,65 €

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