¡Hola a todos y bienvenidos a La Maleta de Pauli!
¡Dios mío, agosto! ¿En qué momento nos hemos puesto ya en el último mes de verano? A veces me asusta lo rápido que pasa el tiempo. Ante este fenómeno inevitable solo queda intentar disfrutar del momento. Que pase, pero que sea habiéndolo disfrutado al máximo.
¡Qué mejor que viajar! No imagino forma mejor de disfrutar del momento que esta. Por ello, seguimos nuestra ruta por Japón trasladándonos a una de las ciudades que más ganas tengo de enseñaros, Kioto.
EMPEZAMOS
Kioto fue capital de Japón durante más de mil años. Su ubicación, en el centro de la isla, y su rica historia y cultura la han convertido en una de las ciudades favoritas por los turistas. Algo más que justificado teniendo en cuenta que los más de 2.000 templos, santuarios y jardines han dado a Kioto la consideración de “cuna de la cultura japonesa”.
Una de las características más destacadas de Kioto es su respeto por las artes tradicionales, como la ceremonia del té, la caligrafía o el ikebana (arte floral). Esto hace que toda la región sea conocida como un fiel reflejo del Japón más tradicional gracias a barrios como Gion, donde las geishas y maikos siguen practicando artes como la música y la danza.
A pesar de toda esta tradición, Kioto también ha sabido adaptarse al mundo moderno, mostrando al mundo toda esta cultura de formas muy innovadoras y atractivas. Igual que su gastronomía que, dicen, no se puede encontrar en ningún otro lugar del país.
Kioto es un indispensable en vuestro recorrido por Japón. Os recomiendo dedicarle, al menos, un par de días. Y es que, si bien no es enorme, los principales puntos de interés se encuentran muy lejos unos de otros.
Podría recomendaros decenas de lugares, pero estos son mis imprescindibles para un viaje de 2 o 3 días:
Fushimi Inari-Taisha, el santuario de las puertas torii
Fushimi Inari-taisha es uno de los santuarios sintoístas más emblemáticos y visitados de Japón, famoso por sus miles de puertas torii rojas que forman un camino de alrededor de 4 kilómetros por el monte Inari.


Dedicado a Inari, la deidad del arroz, la agricultura y el comercio, este santuario es un importante lugar de veneración para agricultores y comerciantes. Tanto es así que cada torii ha sido donado por uno de ellos como muestra de gratitud o para pedir fortuna. Las inscripciones que podéis ver en sus laterales no son otra cosas que los nombres de estos comerciantes o de sus tiendas.



Completar el recorrido lleva entre dos y tres horas, pero merece muchísimo la pena. Ya sea por sus icónicos torii, que se han convertido en escenario de cientos de fotos, por su rica historia o por su ambiente lleno de paz, este santuario es una visita imprescindible en Kioto.
Sanneizaka y Ninenzaka, las calles más bonitas de Kioto
Hablamos de dos pintorescas calles situadas cerca del templo Kiyomizu-dera. Estas transportan a la época tradicional de Japón, gracias a sus suelos empedrados, sus casitas de madera y sus tiendas tradicionales.

Sanneizaka significa «cuesta de los tres años» y Ninenzaka «cuesta de los dos años». Ambas reciben su nombre de leyendas que prometen longevidad a quienes las atraviesen con cuidado.

Algo bastante chulo es que durante el día suelen estar llenas de turistas y locales vestidos con kimonos, creando un ambiente único que mezcla lo histórico con la vida moderna de Kioto. Aunque el mejor momento para verlas es al atardecer, ya que se crea una atmósfera mágica.

Kiyomizu-Dera, protagonista de la foto más típica de Kioto
Kiyomizu-dera es uno de los templos más emblemáticos y visitados de Kioto, conocido por sus vistas panorámicas de la ciudad de las que ningún móvil de libra. Fundado en 778 y dedicado a Kannon, la diosa de la misericordia, en 1994 fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Lo más curioso de este templo es su gran salón principal, cuyo suelo de madera se extiende sobre una plataforma sostenida por pilares de 13 metros de altura. Este fue construido sin usar clavos, una muestra de la ingeniería tradicional japonesa.
En el recinto también se puede ver la famosa cascada Otowa, que da nombre al templo («kiyomizu» significa «agua pura»). Es bastante típico que los visitantes beban de ella para recibir sus bendiciones. ¡Una parada más que obligatoria!


Gion y Pontocho, barrios de geishas
Gion es uno de los distritos más icónicos de Kioto, famoso por su atmósfera tradicional y por sus geishas. Pasear por Gion al atardecer ofrece la posibilidad de ver a geishas y maikos (aprendices de geisha) caminando con sus elegantes kimonos, una experiencias más bonitas de la ciudad.


Pontocho, un estrecho callejón paralelo al río Kamo, es su parte más famosa. Y es que su ambiente íntimo y romántico, y la cantidad de restaurantes y bares con los que cuenta le han otorgado una gran popularidad entre turistas y locales.
Pontocho es especialmente encantador por la noche, cuando las linternas de papel iluminan las calles. La oferta gastronómica abarca desde cocina kaiseki tradicional hasta platos modernos y sorprendentes. Una muy buena opción para cenar y pasear a la luz de la luna.

Mercado de Nishiki, el mejor reflejo de la vida cotidiana de Kioto
El mercado Nishiki, conocido como «la cocina de Kioto», es un vibrante mercado cubierto que se extiende a lo largo de cinco calles. Data del siglo XIV y es un auténtico paraíso para los amantes de la comida.
Además de alimentos frescos, muchos puestos ofrecen degustaciones, lo que permite a los visitantes probar delicias locales como yatsuhashi (dulces de arroz), brochetas de mariscos y senbei (galletas de arroz).
Pese a que se trata de un popular destino turístico, este refleja a la perfección la esencia de la vida cotidiana en Kioto, ya que es un espacio donde coexisten recetas centenarias y creaciones modernas. Si bien muchas guías no recomiendan la visita, a mí me parece un imprescindible.


Palacio Imperial, la antigua residencia de la familia imperial japonesa
Este palacio fue la residencia principal de la familia imperial japonesa hasta que la capital se trasladó a Tokio en 1868. Ubicado en el Parque Imperial de Kioto, refleja la arquitectura y el diseño tradicional de los períodos Heian y Edo.
Rodeado por enormes jardines, el palacio incluye varios edificios ceremoniales y residencias. La visita al recinto es gratuita y sus puertas están abiertas todo el año. En su interior destacan el Shishinden, Salón de Estado, donde se llevaban a cabo importantes ceremonias como coronaciones y audiencias imperiales.
Aunque ya no es una residencia activa de la familia imperial, su ubicación y su acceso gratuito lo convierten en una parada muy popular y chula para quienes quieren conocer un poco más sobre la historia de Kioto.

Ginkaku-Ji Temple, el Pabellón Plateado de Kioto
Conocido como el Pabellón Plateado, fue construido en 1482 por el shogun Ashikaga Yoshimasa como su villa de retiro inspirado en el Kinkaku-ji (Pabellón Dorado) de su abuelo. Sin embargo, este nunca llegó a ser recubierto con plata como originalmente se planeó.
En 1490, después de la muerte de Yoshimasa, la villa fue convertida en un templo budista de la escuela Rinzai. Hoy, Ginkaku-ji es considerado un Tesoro Nacional de Japón declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Tanto el templo como sus jardines son un ejemplo del diseño zen, donde la naturaleza ocupa un papel importantísimo y lo convierte en un lugar lleno de paz.

Kinkaku-Ji Temple, el Pabellón Dorado de Kioto
Kinkaku-ji, también conocido como el Pabellón Dorado, es uno de los templos más emblemáticos de Kioto. Construido en 1397 como una villa de retiro, fue convertido más tarde en un templo zen.
Su estructura principal cuenta con dos plantas recubiertas de hojas de oro y un ave fénix dorada en la cima del edificio, lo que lo hace su diseño especial. Este fue el templo que sirvió de inspiración para la construcción del Ginkaku-ji.
A pesar de su historia turbulenta, incluyendo un incendio intencionado en 1950 que destruyó el edificio original, el Kinkaku-ji fue reconstruido fielmente en 1955. Desde entonces, ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y sigue siendo un destino imprescindible para quienes visitan Kioto.

Paseo de la Filosofía, el mejor lugar para ver cerezos en Kioto
Muy cerca de Kinkaku-ji se encuentra el Paseo de la Filosofía, uno de los senderos más encantadores de Kioto. Este camino peatonal se extiende a lo largo de aproximadamente dos kilómetros y sigue el curso de un canal bordeado de cerezos. Esto lo hace especialmente bonito en primavera.
Su nombre viene del filósofo Nishida Kitaro, que solía recorrerlo mientras meditaba. A lo largo de él se pueden encontrar pequeñas cafeterías, tiendas de artesanía y templos menos conocidos pero también con encanto.

Bosque de bambú, un lugar único en Kioto
Por último, el bosque de bambú de Arashiyama, al oeste de Kioto, es uno de los paisajes más icónicos y fotografiados de todo Japón. Este sendero, rodeado de altos tallos de bambú, crean un ambiente casi irreal y que en muy pocos lugares se puede disfrutar.

Aunque se encuentra algo alejado del centro de la ciudad, a algo más de una hora en bus, el bosque siempre está repleto de turistas. Por ello, os recomiendo madrugar y disfrutar de él durante las primeras horas de la mañana.

El recorrido del bosque abarca menos de un kilómetro, pero la visita a Arashiyama puede extenderse tanto como se quiera, pues existen un montón de planes y actividades de ocio en la zona. Desde rutas de senderismo, hasta paseos por el río en kayak.
Debo reconocer que llegué al bosque sin demasiadas ganas, pensando que este me iba a decepcionar. Sin embargo, cuando llegué allí aluciné, ¡nunca antes había visto algo parecido! No os lo podéis perder.
Antes de despedirme os dejo una última recomendación, alojaros en un hostel estilo tradicional japonés. Dormir en un futón es una experiencia que, creo, todo el mundo debería vivir en su visita a Japón.
¡Ya me callo, ya me callo! Espero que Kioto os haya robado el corazón como lo hizo conmigo. No os miento cuando os digo que había escuchado hablar mucho de ella, pero que aun así superó con creces mis expectativas. Hasta el mes que viene, un abrazooo 🙂
| LUGAR | HORARIO | PRECIO |
| Bosque de bambú | 24h | Gratuito |
| Kinkaku-Ji Temple | Todos los días de 9:00 a 17:00 horas | Adultos: 2,50 € Niños: 1,90 € |
| Ginkaku-Ji Temple | Todos los días de 8:00 a 17:30 horas De diciembre a febrero de 9:00 a 16:30 horas | Todos los públicos 3,15 € |
| Mercado de Nishiki | Todos los días de 9:00 a 18:o0 horas | Gratuito |
| Palacio Imperial | El complejo del palacio imperial abre de 9:00 a 17:00 horas (de abril a agosto), de 09:00 a 16:30 horas (de septiembre a marzo) y de 9:00 a 16:00 horas (de octubre a febrero) | Gratuito |
| Fushimi Inari-Taisha | 24h | Gratuito |
| Kiyomizu-dera | Todos los días de 6:00 a 18:00 horas. Algunos días en verano el horario de cierre se extiende hasta las 18:30 y hasta las 21:00, durante la iluminación nocturna | Todos los públicos 2,50 € |
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