El Duomo de Milán

Hola hola hola (hoy he cambiado la intro porque ya me había cansado hasta yo).

Resulta que el mes pasado acabamos el recorrido por Milán, después de haber visto todos sus encantos y secretos. Pero, supongo que todos os quedasteis con la sensación de: ¿pero no falta algo?. Y sí, la verdad es que no era muy difícil intuir que aún quedaba un post más porque… irte de Milán sin ver el Duomo, ¡es de locos!.

Sin más dilación,

¡EMPEZAMOS!

El Duomo es la catedral de Milán y también su monumento más representativo. Y es que hay pocas ciudades en Europa, ¡qué digo!, en el mundo, que puedan presumir de tener una catedral como esta. De hecho, es justo este sitio el que hace que miles de personas se decidan cada año por Milán para su viaje. Y yo, amante de todo lo que tenga que ver con iglesias, basílicas y catedrales no iba a ser menos.

Para empezar, os presento: queridos viajeros este es el Duomo.

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Como veis, es fácil darse cuenta de que es de estilo gótico (tanto adornito delata amigos italianos). Y también es igual de fácil imaginar que es una de las catedrales más grandes del mundo, aunque la cifra asusta un poco, ya que en su interior caben 40 000 personas (cualquiera encuentra ahí a su colega perdido entre la muchedumbre).

Está situada en un plaza que se llama Piazza del Duomo (no se esmeraron mucho con el nombre no) y que es el sitio perfecto para tirarte a verla con calma y atención, lo merece. Eso sí, como ya es costumbre en Italia, la plaza está repleta de palomas. Así que, igual lo de tirarse, es una actividad de riesgo aquí. Lo que está claro, es que quedan tan bien en las fotos que hay poca gente que resista a los “vendedores de comida de paloma”, famosas personas del mundo viajero que intentan a toda costa cobrarte por conseguir que 50 palomas se pongan encima de tu cabeza, una maravilla vamos, o a los “vendedores de rosas”, que en vez de comida de pajarraco te da una rosa (aquí te sientes modelo y superestrella) y luego te la cobran (aquí más bien te sientes un melón). Además, en los soportales, encontrarás todo tipo de tiendas de souvenirs que siempre vienen bien.

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Vendedor de rosas.

Antes de entrar, hago un inciso. Justo en la puerta, hay unos relieves en los que se puede ver a Jesús siendo encarcelado. Según dicen, si tocas la pierna de Jesús (algunos dicen que la del carcelero), tendrás la suerte de volver. Yo, toqué las dos, porque la verdad es que es un lugar que te deja con ganas de volver (y basta que no la toque yo, para que sea cierto). De paso, justo al lado, podrás ver las marcas de las bombas tiradas sobre la ciudad en la Segunda Guerra Mundial, todo una cicatriz de guerra.

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Fin del inciso, entramos en la catedral. En mi caso, llevaba ya la entrada comprada, lo cual hace que te ahorres bastante cola, te lo recomiendo. Y bueno, por dentro, es muy bonita. Si que es verdad que comparada con cómo es por fuera, parece que “decepciona” un poco pero, ¡es increíble!. Si me tengo que decidir por algún detalle concreto, quizás me quedaría con tres que la hacen realmente especial: la cúpula (aquí en Italia no fallan), las columnas y el suelo. Lo del suelo parece un poco raro pero, es bastante curioso ver iglesias con unas baldosas tan bonitas y bien conservadas, además, muchas veces el suelo es simplemente piedra y esto hace que sea aún más único.

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Y ahora, llegamos a mi parte favorita, la subida. Debo reconocer que subir a la terraza de la Basílica de Venecia me dejó marcada (os dejo en enlace por aquí por si queréis verlo Venecia y su magia (I)) y, cuando me enteré de que se podía subir aquí arriba me pareció lo más. Para subir hay dos formas: matarse escalera a escalera (aunque la verdad es que no son muchas) o subir como buenos vagos en ascensor, yo escogí claramente la primera. El caso es que en el “primer piso” puedes dar la vuelta por todas las gárgolas y ver desde las alturas la plaza con sus palomas y sus turistillas. Creo que fue lo que más difruté, porque al final, es donde realmente ves bien cómo de simétrico es todo y lo bonito qué es pasar por debajo de los arcos y ver los “vigilantes” en la cima de los pináculos de cerca. Bueno, por no hablar de los fotones que se sacan desde ahí.

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Y, subiendo al último piso, caminas literalmente por la terraza de la catedral y puedes prácticamente tocar el pináculo más alto, el de la virgen dorada. En cuanto a la impresión y tal, a mí no me dio nada de vértigo, pero sí que es verdad que por lo que he oído por ahí para los que le tenéis un respetito a las alturas, no es muy buen sitio. Aunque esto depende mucho de los límites de cada uno, yo os invito a todos (muertitos o no de miedo) a subir hasta lo más alto porque, de verdad, es uno de los sitios más flipantes que he pisado.

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Antes de acabar, quería deciros que no os preocupéis si de repente os dais cuenta de que os habéis sacado 500 fotos, sentado delante 200 y pensado en él otras 100 mientras veíais otras cosas de la ciudad, ¡es normal!. Yo creo que ¾ de mi galería del viaje son del Duomo y de hecho, entré dos veces porque el último día no quise subirme al avión sin entrar una vez más. Esto, es sin duda alguna lo mejor de la ciudad y de lo mejor que he visto viajando también, así que sí, sácate la última foto 30 veces más sin pensarlo.

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Y con esto, despedimos Milán. En el siguiente post, os contaré cómo acabé aquí, que ya os adelante que os va a interesar mucho. No quería despedir este sitio tan mágico sin hacer un post entero de esta maravilla de catedral porque… ¡sería un desperdicio!. Así que, espero que os haya gustado y que ya veáis Milán como una opción de visita (es pequeñita pero peleona eh).

Y a vosotros, gracias por leerme (hasta el final que tiene mérito) y nos vemos con más y mejor el mes que viene.

¡Sed muy felices!.

 

LUGAR HORARIO PRECIO
Duomo Catedral todos los días, 8-19

Museo de jueves a martes, 10-18

Baptisterio todos los días, 9-18

Área arqueológica todos los días, 8-19

Terraza todos los días, 9-19

Catedral+museo:

-General, 3€

-Reducida, 2€

Catedral+museo+zona arqueológica:

-General, 7€

-Reducida, 3€

Terraza a pie:

-General, 9€

-Reducida, 4,5€

Terraza en ascensor:

-General, 13€

-Reducida, 7€

7 comentarios en “El Duomo de Milán

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