La casa de Anne Frank, Ámsterdam

Hola amigos! Bienvenidos un mes más.

Supongo que ahora mismo estaréis superando el trauma postverano (tranquis, estamos todos en la misma), así que hoy os traigo un post muy especial para haceros olvidar, aunque sea por unos minutos, lo mucho que os está costando acostumbraros al frío y a los madrugones. El mes pasado prometí despedir Ámsterdam por todo lo alto. Como soy una chica de palabra y como para mí, decir adiós a esta ciudad sin hablaros de esto es impensable, os traigo… La casa de Anne Frank.

EMPEZAMOS?!

Era 12 de junio de 1942 cuando una temerosa pero valiente adolescente de 13 años se vio obligada a esconderse de la Gestapo junto con otras 8 personas en una buhardilla en Holanda. Durante más de dos años vivieron aislados del exterior, en plena guerra, con el fin de salvar una vida que, finalmente, no consiguieron salvar.  Anne murió en marzo de 1945 en el campo de Bergen-Belsen, sus palabras y su corazón nunca morirán…

Entre los acogedores canales y las adoquinadas calles de Ámsterdam se esconde una casa que desprende una energía diferente. Quizás a simple vista no es el lugar donde tu mirada decidiría posarse, pero os aseguro que traspasando su puerta y caminando entre sus desgastadas paredes cinco sentidos se quedan cortos para recoger la cantidad de estímulos que este sitio te ofrece.

Todos conocemos la figura de Anne Frank y su diario, ese que ha conseguido calar el corazón y arañar la sensibilidad de tantos millones de personas. Pero no todos hemos tenido la suerte de poder ver, en primera persona, como esas descripciones de la buhardilla se ajustan a la perfección a la realidad. Es alucinante subir las escaleras y escuchar ese crujido de la madera que ella relata asustada en varias ocasiones. Es escalofriante imaginarse en tan poco espacio la vida de un grupo tan numeroso. Es triste pensar cómo los humanos podemos quitar con tanta sangre fría vidas tan llenas de luz como la de Anne. Pero lo más increíble es pensar cómo en una situación tan al límite consiguió crecer como persona y vivir con alegría hasta el último momento.

-“¿Sabes lo que hace 99 veces clic y una vez clac?¡Un ciempiés con una pata de palo”.

Imagina que un día llegas a tu casa y tu familia te dice que debéis marcharos sin saber cuando o simplemente si regresaréis algún día.

Entre los fragmentos que subrayé de su diario encontré una de las frases que más caló en mí cuando lo leí por primera vez. Creo, que hay que ser tremendamente fuerte y sensible para pensar de esta forma en un momento tan crítico como el suyo.

-“Pensando en el escondite, metí en la cartera las cosas más estúpidas, pero no me arrepiento. Me importan más los recuerdos que los vestidos”.

Leyendo cada página y dando cada paso, por su casa, aprendí a valorar aún más lo que tengo, lo que muchos no pudieron disfrutar y lo que yo tan poco agradezco tener. Aprendí que ser feliz no es tener mucho dinero, ni poder presumir de un físico envidiable o una inteligencia superior. Me di cuenta que ser feliz es aceptar lo que uno tiene y lo que uno es y que para serlo basta con una sonrisa (un día sin reír, es un día perdido).

-“No soy rica en dinero ni en bienes terrenales; no soy hermosa, ni inteligente, ni lista; ¡pero soy feliz y lo seguiré siendo! Soy feliz por naturaleza, quiero a las personas, no soy desconfiada y quiero verlas felices conmigo”.

Visitando su casa podréis ver cómo fue cambiando según pasaron los meses, tal y como cuenta en el libro. Podréis deteneros por unos minutos en el lugar donde años atrás Anne discutió con sus padres, con su hermana, con la señora Van Daan…

-“A la gente no se la conoce bien hasta que no se ha tenido una verdadera pelea con ella. Solo entonces puedes juzgar el carácter que tienen”.

Podrás, “sentir”, esa pasión y esa curiosidad por lo desconocido que lanzó a la protagonista de la historia a los brazos de Peter van Pels. Dos personas totalmente opuestas que se enamoran perdidamente en un momento y en un lugar complicado demostrando así, una vez más, que el amor siempre gana.

-“Aunque hoy es sábado, no estoy de malas. Es que he estado en el desván con Peter, soñando con los ojos cerrados. ¡Ha sido maravilloso!”.

Leyendo comprendí, que los libros han salvado vidas y que por eso ella nos dejó el mejor legado que creyó poder dejar, ¡un libro!.

-“Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan para quienes vivimos encerrados”.

Y que la esperanza y la actitud positiva siempre debe ser aquello que nunca debemos perder. Si ella, en su situación, vivió y creyó en ella y en los demás de principio a fin ¿quiénes somos nosotros para no hacer lo mismo?…

-“Creo que a pesar de todo la humanidad es buena”.

A pesar de que la casa es lo que es, una casa, y de que no será el sitio más alucinante que veáis en esta increíble ciudad os recomiendo que no dejéis de visitarla.

Leer las 375 páginas de su diario es algo que os pido que hagáis al menos una vez en la vida y en cuanto a la casa… si visitáis Ámsterdam no podéis marcharos sin sentir este cúmulo de emociones que te ofrece un lugar que consumiendo tan solo 1 hora de tu vida, dejará una huella en ti incalculable. Os invito a todos a abandonar vuestro cuerpo para sentir que estáis en el de Anne mientras leéis sus escritos y a que derraméis tantas lágrimas como veces se os ponga la piel de gallina con sus narraciones, os aseguro que no serán pocas.

Creo que es de justicia acabar dando las gracias. Gracias Anne Frank por contarme y por hacerme sentir una más de tu historia; por enseñarme lo afortunada que soy de tener lo más valioso del mundo, una vida libre para disfrutar; y sobre todo, por enseñarme a entender que pase lo que pase siempre me he de quedar con lo bueno.

Puedo afirmar que pisar su casa y leer sus páginas llenas de sueños y amor me han cambiado la vida, hoy soy mejor de lo que lo era ayer…

Y a vosotros os digo, ¡hasta el mes que viene!.

IMG_0022

LUGAR HORARIO PRECIO
Casa Anne Frank 1 Abril-31 Octubre de 9 a 22

1 de Noviembre-31 Marzo de 9 a 19

Adultos 9€

10 a 17 años 4,5€

Menos de 9 años gratuito

8 comentarios en “La casa de Anne Frank, Ámsterdam

  1. Segundo intento de comentario! Sí! Por fin ha llegado el ansiado momento! Quiero pensar que este post, lleva un poquito de mí! Un lujo verte convertirte en lo que estás destinada a ser! Te dejo una de mis citas, como gran descubrimiento que sigues siendo!
    “El arte de enseñar es el arte de asistir el descubrimiento”-Mark Van Doren.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s